jueves, marzo 30, 2006

"Me arrendé" una despedida

La discusión amenazaba con estropear mi "seudo despedida". El tema de conflicto era si ir al Liguria, lugar admirado por todos, pero caro, o a otro de nombre impronunciable, pero bastante más cercano a las posibilidades de nuestros bolsillos.

Como el asunto no era tan vital (no me voy para siempre como quisiera), se optó por la alternativa 2. Y no estuvo mal. Nos atendieron muy bien, comimos decentemente y los tragos estaban a mitad de precio.

Hasta ahí, todo correcto. Salimos como a las 11 y media, pensando en irnos directamente para la casa, donde a mí me esperaba una pelea con la maleta.

Pero pasó algo. Un regalo de esos que caen del cielo, lo llamaría yo. Pese a la negativa inicial de algunos, nos encaminamos hacia Providencia, porque, a mi juicio, yo no podía irme sin una pasadita rápida por el Liguria.

Dicho y hecho. Ahí estábamos los 7 mirándonos las caras y entendiendo que las opciones de sentarnos eran nulas. Pero al final no era necesario, porque como dije, esto era un muy buen regalo de despedida.

Primero fueron las cuecas. Con la Luz bailamos dos o tres, ya no recuerdo, pero la pista era pequeña, así que daba lo mismo cómo saliera. Creo que sacamos la cara...

Luego fueron Los Bunkers. Ahí, a pasos de nosotros, los muchachos tocaron sus éxitos calentando el ambiente para lo que se venía. El rumor era potente: Los Tres.

Como buenos periodistas, le bajamos el perfil al asunto, recordando que los reencontrados músicos deberían estar en Estados Unidos grabando el disco que los traerá de vuelta a los escenarios. Menos credibilidad tenía el cuento al constatar que Gonzalo Henríquez, el de Gonzalo y los asistentes, se acercaba peligrosamente al escenario. Nosotros pensamos de inmediato en irnos.

Pero, recuerden, era un buen regalo. Y en vez del chascón, apareció de la nada su hermano, Álvaro, y la euforia se desató. No estaban con él ni Titae ni Ángel Parra, pero sí cuatro músicos notables que nos brindaron un set list que no pude evitar robarme al final del show.

Deben haber sido fácil 2 horas las que usó Henríquez para maravillarnos con temas propios, de los Pettinellis y, cómo no, de Los Tres. Sólo haré mención especial a "Me Arrendé", un par de guiños a "Restorán" y "About a Girl" (de Nirvana) y "Moizefala", una canción del "La Espada y la Pared" que nunca había escuchado en vivo!!!

Sencillamente notable. Pocas palabras servirán para describir lo bien que estuvo la "despedida". Si hasta cumbia bailamos gracias a Henríquez... creo que no necesitaré pastillas para dormir en el vuelo.

Fuera de juego
Gracias niñas y niños, estuvieron muy bien!!! Aprovechen mi ausencia.
Les mandaré fruta española...

2 Comentarios:

Blogger Willy dijo...

Oye, para de gozaaaaaaaaar!

(ja ja ja... la pura envidia nomás compadre...)

La media cueíta, ver a Henríquez en vivo, antes de mandarse un viaje de antología a las Uropas! (con escala obligada al derby Real-Barcelona!)

Me da lata agregar algo más , porque sería inutil... sé que lo vas a pasar la raja, y que aprovecharás cada segundo...

Saludos.

W.

30/3/06 09:59  
Blogger Santiago-Barcelona dijo...

La fruta española no es ni cerca parecida a la chilena. No tiene sabor y es mucho más cara... no vale la pena.

Pero mientras estás parado en el "counter" de Iberia esperando facturar tus maletas con destino BCN solo puedo decirte que teni mucha suerte caurito... asi da gusto empezar las vacaciones!!!

Suerte y aguanta la turbulencia...

PD: Asique ahora cuando uno se va de vacaciones también amerita una despedida? Mirch!

30/3/06 10:23  

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