domingo, enero 29, 2006

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En días extraños como hoy, todo parece inevitable. Tanto desconcierto te abstrae del mundo. Envuelto en pensamientos descubres, no sin un dejo de insatisfacción, que más allá de lo que eres, la vida continúa. Y nada puedes hacer por evitarlo.

Partió así: Marino cumplió su promesa y terminó con mi sueño temprano. Al escuchar el celular pensé en que las obligaciones periodísticas me sacarían de un salto de mi cama. Pero era otra la razón del llamado.

Era peor de los esperado, lo que ya me puso en disposición defensiva ante este día. Es en esos momentos cuando piensas que no tienes nada bajo control.

Minutos más tarde iniciaba una extensa charla con mi pequeña partner. Necesaria, la conversación se centró en el futuro. No cuesta nada hacer planes, menos cuando son dos las cabezas y los corazones soñadores. Sin embargo, y pese a mi esperanza en que algún día cumpliré con esa meta, no podía dejar de pensar en la muerte.

¿Estará aquí escuchando lo que le cuento a la Berni? ¿Servirá hacer planes si nadie sabe cuándo llega a buscarte?

Las dudas, tontas y sólo explicables por ese sentimiento de no control sobre las cosas, quedaron tapadas por buenas noticias desde Barcelona y por un deseo irrefrenable en que se concrete ahora ya ese ansiado reencuentro.

Ya frente al computador, me dediqué en la tarde a observar desde un rincón del tamaño de un píxel cómo el mundo da vueltas sin freno. Pinochet hija volvió a Chile, Hamas quiere conversar con Estados Unidos, la NASA recuerda la tragedia del Challenger, y ahí, entre muchas otras, el homenaje de mi colega Manuel a su ídolo de siempre que se topó hoy, de repente, con la muerte. Sentado en el cubículo de enfrente, Manolo me mira y me dice: "Yo relato los partidos con el estilo Campusano".

No pienso tanto en ese Campusano, como sí en su hermano, quien debe cargar hoy con el dolor profundo que deja el fin de la vida de los demás.

Mi conversación con Berni continúa y el tema de la muerte sigue presente. Es inevitable, en especial cuando tus deseos se resumen en dar un salto y bajarte del mundo que sigue su marcha.

Pero ¿qué sacas con abandonar todo? Miro el velocímetro y por primera vez en años la aguja se mantiene siempre bajo los cincuenta. Bajo el vidrio y el aire helado me despeja. Hoy no hay apuro. Tan extraño es este día que aún no quiero que sea acabe...

4 Comentarios:

Blogger Peligro dijo...

Te dejó dando vueltas lo ocurrido ayer compadre...

Bueno, seguramente cuando leas esto habrás llegado del ritual ese.

Y bueno, decir algo ante tanta reflexión - a mi parecer- es interrumpir un proceso propio...pero como soy insurrecto lo haré: todos alguna vez la muerte nos hace giños, más que al quitarnos la vida, al resto da esa prueba final que define a uno -en la mente de otros- como importante o nimio.

Un abrazo cauro.
Nos leemos, hincha del bien.

29/1/06 12:00  
Blogger danieLa® dijo...

Este tipo de situaciones son las que hacen replantearse muchas cosas a veces. Nos hacen pensar que es bueno despegar un poco los pies de la tierra, y soñar o proyectarnos más allá de lo que nos permitimos habitualmente.

Qué fuerte leer la noticia, soy seguidora de los partidos vía radio, y este señor junto con Wladimiro son (era) como mis máximos referentes de aquello.

Un abrazo chiquillo, y que pena que no nos hayas acompañados ayer, aunque obviamente siempre hay prioridades.

29/1/06 14:32  
Anonymous Marino dijo...

Nada que decir. Lamento haber hecho sonar el celular para darle tan mala noticia. Pero bueno, esa es la vida...
A mí me hizo pensar que ser intratable es lo peor...no sé si tan reflexiva como usted, pero sí sé que no sé si estaré mañana (un poco cacofónica la reflexión), así que le haré caso al poema "Instantes" de Borges...me lanzo a comer más helados y menos habas...
perdón por la bipolaridad...
Un beso
Marino

29/1/06 21:40  
Blogger Santiago-Barcelona dijo...

Partner... pero y sin sueños, qué? Paralizarte?, no sirve. Te imaginas una vida sin sueños? Un día sin esperanzas? Un viaje sin expectativas?

Cada día me convenzo más que soñar es estar viva y mientras no deje de hacerlo seguiré confiando en que podré seguir soñando. El resto ya no está en nuestra manos... quizás sea eso precisamente lo interesante.

Te imaginas cómo harías si supieras que vivirás por siempre... quizás nunca realices tus sueños porque siempre habrá tiempo para eso. Quizás el saber que somos finitos nos impulsa a llevarlos a cabo y ponerle empeño en realizarlos.

Aún tengo el corazón apretado de pena por Mauro, pero no culpes a la Berni Marino, tú sabes que la culpa de tu escaso sueño el sábado fui yo. La Berni sólo fue mi mensajera.

Besos y gracias nuevamente por el relato de la ceremonia.

30/1/06 06:04  

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