lunes, agosto 29, 2005

No te vayas mamá!!!

No pude tener mejor despertar el domingo. A pesar de prometerme a mí mismo no pasar de las 10 AM en la cama, las horas de sueño han adquirido un valor fundamental en mi vida en este último tiempo así que bien me vinieron esos 120 minutos extra.

Pero a las 12 (o quizás pasado de las 12, no podría precisarlo bien), el timer de mi tevé me sacó de las profundidades y me llevó casi dos décadas al pasado. Ahí estaba yo, con cuatro o cinco años, con la camisa afuera, con el pantalón gris con un hoyo en la rodilla, con los zapatos desamarrados y la corbata en el piso. Pero más importante, estaba echado en mi cama con los ojos bien abiertos ante el televisor y con mi mamadera con Cola Cao calentita.

En la tele, una Sony Triniton a colores, la tanda de los dibujos animados de Pipiripao, el mejor programa infantil de la televisión chilena en la historia.

Ahí, sin entender nada, pero hipnotizado por los colores de esas caricaturas fantásticas, me pasaba la tarde completa soñando con usar la espada de He-Man, con tener el control remoto de Iroman 28, con juntar los puños como el Vengador, con manejar un Fórmula 1 de ocho ruedas como Tony Bronson...

Pero también había aquellos que deseaba no ver. Algunas de esas series infantiles me generaban un terror sólo explicable por la edad que tenía. Era, la verdad, una sensación irresistible a continuar mirando a pesar de que por dentro un miedo creciente me hacía mirar al lado o incluso apagar el televisor.

Nunca quise se Marco. Eso de "no te vayas mamá" no iba conmigo a los cinco años. Tan sufrido el pobre cabro, y más encima arriesgado al ir a buscar a su madre a Argentina!!!

Tampoco me gustaba la "diabólica" ballena Josefina. Que terrorífico que era eso de ser un pececito en un vaso de agua y luego convertirse en tremendo animal que además volaba y...

Mis recuerdos son débiles, lo reconozco. Es que a esa edad mi interés no estaba puesto en los argumentos de las series, sino en lo divertidas y fantásticas que pudieran ser.

El domingo desperté viendo Marco. Y me dio risa. No podía creer que me entretuviera tanto. Ahora sí entendí el argumento y aprendí que la mamá del pobre italiano se iba a Argentina a trabajar. El ritmo cansino con que se relata la historia me hace entender que mi hermana de 10 no querrá saber qué es Marco ni menos aprender su melodiosa canción: En un pueblo/italiano/ al pie de la montaña/vive nuestro amigo Marco/en una humilde morada...

6 Comentarios:

Blogger eat-desserts dijo...

El otro día alguien osó en decirme que tenía una regresión en mi edad (a mucha honra, 32) porque me escuchó decir que con mi hermana chica teníamos organizada la maratón de Lady Oscar, unos monitos que no vi en su tiempo porque ya estaba en la U. Pero da la casualidad que trabajé durante 8 semanas con otro personaje de mi misma edad que es más fanático que yo por los monos animados. Fuimos 2 trasmitiendo en onda corta sobre este mundo de fantasía que los "adultos" no entienden...

Y les cuento que no me siento para nada avergonzada.
Marco a mi también me provocaba dolor de guata y sensación de angustia (eso que yo lo veía cuando era bastante más grande que tú)

no he terminado Lady Oscar, pero es totalmente recomendable tambien (de hecho va a ser un prox post)

saludos
Vale (la come postres ajenos)

29/8/05 22:50  
Blogger Verónica Reyes Serra dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

29/8/05 23:12  
Blogger El Hincha dijo...

"Pi-pi-ri-pao, es lo que tú imaginas, en tu canal, cerca del mar"...
Lo transmitía UCV-Televisión, que es canal 5 y que hoy nadie lo ve, pero del cual guardo grandes recuerdos y enorme respeto. Sólo un ejemplo (además de Pipiripao): Una noche de 1997 ó 98, no recuerdo bien, sintonicé en UCV-TV la final de la Supercopa entre River Plate y Sao Paulo. Vi en directo los dos golazos de Salas y fui feliz... tanto como viendo Grand Prix!

29/8/05 23:54  
Blogger KiKa dijo...

¡Volví también a los 4 años!.

Me acuerdo de tantos dibujos animados, sin duda mejores que los de hoy. Aunque hay algunos que me gustan mucho.

Reconozco que nunca pude sentarme a ver Marco entero, encontraba que tenía muchos problemas y me dejaba como ahogada. A esa edad sólo quieres jugar y divertirte y el pobre Marco era una desgracia tras otra. Me acuerdo también que mi papá me prohibió ver animaciones japoneses un tiempo, porque eran muy trágicas.

¡Gracias a Dios cuando trasmitieron Robotech, ya se le había olvidado!

Lo que me faltó eso sí, con lo de la mamadera y el cola cao, era el ¡pancito tostao con manquequilla! ¡ñam!.

¡Cuídate! y gracias por el viaje a la niñez.

31/8/05 00:24  
Blogger Moleman dijo...

¿Cola Cao? ¿Acaso fui el único que tomaba leche con Milo? Además, pensé que las mujeres preferían el Quick de frutilla. Debe ser un prejuicio mío, por su color rosa.

1/9/05 01:09  
Blogger greenlightning dijo...

la cancion de marco la cantaba siempre un niño que pedia monedas en ahumada
de esa forma la escuche antes de saber que era la cancion de marco

en fin saluos

12/9/05 23:49  

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