miércoles, agosto 10, 2005

La caída

Up date (agosto 12, 2005): La película se estrenará en Chile el 1 de septiembre próximo
--

"Éste (morir) es mi destino". Hitler camina lento, cabizbajo, con el orgullo derrotado, pero jamás vencido. Nunca claudicaría aunque sus ejércitos hubieran sido vencidos, aunque su pueblo no tuviera qué comer, aunque el otrora imperio nazi fuera ahora una suma de ruinas incendiadas por bombardeos soviéticos.

La suerte está echada. Alemania perderá la Guerra, Hitler se quitará la vida y "millones de personas en el mundo me odiarán", como él mismo anticipa.

En la sala de cine el peso de las secuencias se hace sentir. El Führer camina abatido por su búnker y Eva Braun lo sigue con una sonrisa nerviosa entregada a su líder, sabiendo que ya no importa nada más que morir.

"La caída" – o "El hundimiento" en su nombre original- no es más que eso. Tampoco menos. El lento, y a la vez precipitado, desenlace del nazismo en la figura de su máximo líder, Adolf Hitler. Escondido en un búnker, soportando a diario la traición, viendo derrumbarse su imperio con cada explosión, aceptando un destino fatal, el Führer se muestra como el ser humano que siempre fue, derruido, desgastado, aniquilado emocionalmente.

No es una víctima. No, nunca lo fue. Porque aunque quedó prácticamente solo, ni su mente ni su corazón dieron paso a una redención. Nunca reconoció un error, nunca tuvo compasión. Siguió envuelto en un odio a todo lo distinto a la raza aria.

Si debía morir era por el destino, no por merecerlo. Alemania ya no le importaba, ni su gente, ni sus SS, ni nada. Él debía morir y además desaparecer, porque caer en manos de su enemigo era impensable. Pidió ser quemado.

La "in sanidad" en la que vive contagia a su mundo cercano. Hitler mueve ejércitos que no existen y sus generales obedecen órdenes suicidas; decide casarse con Eva Braun el día antes de que la muerte los separe; es el adorable tío de seis pequeños que llegan al búnker a cantarle, para luego morir envenenados por su propia madre.

Las magistrales actuaciones de Bruno Graz, encarnando al Führer, y de Ulrich Matthes, como el títere que siempre fue Goebbels completan una cinta fundamental, quizás una de las mejores sobre la Guerra, como escribió Eric Hansen.

Pero es también una cara distinta del horror. Porque no vemos el monstruo que suele erigirse al hablar de Hitler, sino la figura del ser humano corroído por la locura y el odio extremo.


Links
  • La historia está basada en los libros "Incide Hitler's bunker: The last day of the Third Reich", de Joachim Fest; y "Until the final hour: Hitler's last secretary", de Traudl Junge, quien fue secretaria de Hitler.

  • Lean también El fin de la Alemania Nazi, del especial de Emol