lunes, julio 11, 2005

Some reflections

El plan era el siguiente: envenenar a toda la población de Ciudad Gótica contaminando el agua con una sustancia tóxica que haría alucinar a la gente, haciéndola caer por sus propios temores (siento estropear la sorpresa si no la han visto, pero "Batman Begins" se estrenó hace varios días ya).

El propósito de los malos de la película había sido probado con éxito antes: ya habían caído Roma y Londres, era ahora el turno de la ciudad del hombre murciélago.

"Esto es como Batman contra Al Qaeda", me susurra la Berni a mi lado, más concentrada en las dulces cabritas que en lo que pasa en la pantalla.

Y aunque la cinta de Nolan no aburre, me fue imposible no abstraerme unos segundos para pensar que la Berni no estaba tan lejos de la realidad con su precisión.

Hace bastante rato se viene hablando de que las sustancias químicas y biológicas son armas quizás más mortíferas que una bomba de 4,5 kilos dentro de una mochila. Y Al Qaeda – o cualquiera de sus tantas y desconocidas células- ya lo ha intentado.

Sólo el año pasado Scotland Yard impidió la concreción de al menos dos atentados de ese tipo, uno de ellos que se llevaría a cabo en Londres.

El asunto es que ahora todos mencionan a Roma como la urbe que sigue en la – ¿será larga?- lista negra de los extremistas. Y allí, las reservas de agua potable parecen ser el gran objetivo en las mentes retorcidas de los jihadistas (como se les conoce ahora a los antes llamados fundamentalistas).

Sin embargo, aún cuando los niveles de alerta sean los más altos, o con sus colores más fuertes; a pesar de que los servicios de inteligencia estén trabajando a full; que las policías tengan sus ojos fijos y bien atentos ante cualquier actitud sospechosa; aunque el tema esté en la prensa todo el día y sea motivo de discusión a nivel mundial (o al menos occidental), aún todo lo anterior, el problema sigue siendo el mismo: cómo saber cuándo, dónde.

Peor aún. Siento que Londres no alcanzó a igualar en impacto a Nueva York ni Madrid (esto no es gran novedad), ni tampoco veo los atentados, por más crudo que sea la muerte de 50 personas, como un gran triunfo de los terroristas. En otras palabras, descubro con cierto desconcierto, que nos hemos ido acostumbrando a estos hechos, y ése es un gran problema.

Creo que Londres no marcará ni un antes ni un después cómo sí lo hicieron el 11-S y el 11-M. El primero derivó en varias cosas (además de la guerra en Irak), entre ellas el conocimiento público del nombre de Osama bin Laden y su organización terrorista, el descubrimiento del nuevo tipo de conflicto (el terrorismo), y también una distorsionada visión del mundo musulmán, injustamente culpado por la mala interpretación que algunos de los suyos tienen del Islam.

Atocha, por su parte, provocó la caída de un gobierno, motivó una nueva manifestación de repudio mundial contra la Guerra en Irak (con una marcha que sacó al 90% de los madrileños a la calle), trajo de vuelta a los soldados españoles desde el país árabe y además, mostró a todo el mundo, a través de videos y fotografías, la verdadera cara de las víctimas de un atentado con bombas.

Nada de esto se ha visto en Londres. Claro, quizás ha pasado poco tiempo aún desde el jueves 7, pero la vida normal retornó rápido a la capital inglesa. Tampoco se oyó tan fuerte el repudio mundial, y todo el impacto y morbo que antes vimos por televisión, ahora sólo era posible encontrar en blogs y páginas personales de los "reporteros" del siglo XXI (un pésimo signo para nosotros los periodistas, pero esto incluso da para un post aparte).

Las palabras de la propia reina apuntan a lo mismo: Gran Bretaña está familiarizada con el terrorismo.

¿Cómo aguardar entonces el mundo que viene? Supongo que igual como antes, esperando – aunque suene paradójico- no estar en el momento preciso y en el lugar preciso, y aguardando que de alguna manera los líderes de este lado del planeta sepan guiar los caminos hacia un punto de integración con el lado musulmán, ése donde nacen los extremistas.

No es que ésta sea la solución al problema, pero ante la ausencia de un Batman que con la plata de Hollywood salva a Gothem, no nos queda mucho donde cifrar nuestras esperanzas de tener a futuro un lugar mejor.


This post is dedicated to those that have been victims of a terrorist attack and to those that raise them voice at something that we do not want, but that we do not have the weapon to face it.

ps: I hope this can help you with your work. Good luck, anyway!

1 Comentarios:

Blogger Chiquilis dijo...

Señor periodista, creo que lo importante es que ,si bien este último atentado no removió las conciencias de las personas de occidente como los dos anteriores, es por que gran parte de esas personas saben que lo que sucede en el oriente próximo es culpa de los líderes que los habitantes de los países del primer mundo han elegido. Además de los intereses económicos de otras personas.
Son muchas las personas que están encontra de las invasiones a Irak y a Afganistan y que están a fovor del "vive y deja vivir" después de todo, somos culturas distintas y quizás hasta antagónica.
éxito.. nos vemos

13/7/05 10:55  

Publicar un comentario

<< Home