miércoles, junio 01, 2005

Watergate, nublado con posibilidad de chubascos

Nada es fácil cuando la cosa camina sin rumbo cierto en tu casa. No soy melodramático, pero el futuro se ve negro, negro. O quizás sólo gris, pero al final igual de oscuro.

Porque claro, hay salud y eso no es menos importante, hay comida y luz y agua – y caliente, aunque el calefón hoy repentinamente dejó de funcionar- y también hay unidad y eso en los momentos como éste es algo importante.

Lo que no hay, no habrá, para ser más exactos, es pega. Yo la tengo – a quien nos creó, gracias- pero el tema del papá cesante es algo nuevo y desagradable de vivir. Porque siempre lo viste con pega al hombre, con problemas también, pero con pega y ánimo. Al final los que se quejan porque trabajan no saben dónde están parados.

Así que cuando llega ese momento de la escasez, el asunto se vuelve difícil de manejar. Más aún cuando la cesantía es obligatoria, impuesta, arbitraria y hasta injusta.

Ya no serán las micros las que te dejen esas lucas con las que paras una familia. No, a los señores autoridad se les ocurrió otra cosa, una genial, una maravilla del progreso, una maldita imitación del plan colombiano que revolucionará – dicen, aunque los pobres no tienen idea- el sistema de transporte de nuestra burocrática ciudad.

Así que no hay más micros. No hay más pega. Una pena, porque son más de 20 años, entonces las posibilidades de cambiar el rubro, aunque existen, son escasas.

Algo vinculado con los fierros. ¡Claro, un local de venta de repuestos! De esos que abundan por estos lados. Sí es una buena salida, algo en lo que se maneja, algo que le da ánimo y que le hará olvidar a las máquinas amarillas que irán a parar a algún cementerio olvidado y nunca visitado. Qué importa, al final, son fierros viejos que ningún santiaguino soporta – casi ninguno, conozco un par que los prefiere antes del metro- así que ver esa inversión en el suelo no duele, no hay dolor, no hay dolor (por Diós, sí que lo hay).

Así que se comenzó a construir el negocio. Hasta hoy. Claro, al vecino, que también tiene uno no le gustó la idea de la competencia – hay que cuidar lo propio- y vino la denuncia y la maldita burocracia que se impone ante todo. Señora municipalidad, que le gusta tener plata en los bolsillos, sacársela a la gente honrada – y filo con los ladrones, que sigan robando los hueones- pasa la multa y al menos 30 días de espera para que se tramite el caso y se vea una posible solución.

¿Y mientras? Nada, quedan dos meses para el adiós de las amarillas y el cambio de rubro no estará completo si no le dejan seguir construyendo. Un país de mierda donde todo funciona con trámites cuando de gente honesta se trata, pero para acabar con la delincuencia, o la pobreza, o para impedir que mueran cabros chicos en la montaña, por la cresta que les cuesta moverse a los señores autoridad.

Dan ganas de mandar todo al carajo, pero eso haría el que tiene pega y se queja. No, hay que ponerle el hombro y darse ánimo de alguna manera. Yo quería hablar de watergate pero a la mierda con ese tema – y perdonen mi rabia- pero en mi casa la cosa se puso difícil y hoy se ve muy negra la cosa. Mañana, en todo caso, mañana será otro día. Pronóstico, nublado con posibilidad de chubascos.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Compadre, tení que apechugar al lado de tu viejo no más y no echarte a morir. En mi casa pasó lo mismo con mi viejo (y también de manera obligatoria, impuesta, arbitraria y hasta injusta), pero después de verlo aburrido y deprimido mi mamá le dijo que se parara y saliera a buscar algo o que inventara cualquier cosa. Se demoró seis meses, pero finalmente lo logró.

El tema no es tanto por las lucas -aunque ayudan- es más bien por el autoestima, se les cae al suelo.

Compadre, dele ánimo, alegría y mucho amor, y OBVIAMENTE empújenlo a buscar algo.

Your Boss

1/6/05 17:03  

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