viernes, junio 10, 2005

PaLabra que es cierto

La luz roja se encendió repentinamente, obligándome a bajar de los 80 al 0 en pocos metros.

Valió la pena el esfuerzo. Desde la esquina, una morena flaca, crespa y con los pantalones muy ajustados, se acercó a mi auto. La miré de reojo y noté que se movía sensual, como bailando pero sin música. Yo adentro escuchaba "Te Quiero" de Juan Antonio Labra. La escena no me calzaba.

Motivado por un espíritu surrealista bajé el vidrio del lado del acompañante y saqué el seguro. Ella entendió perfecto. Antes que diera la luz verde ya se había puesto el cinturón.

Daniella (así, con doble l) fue la guía. Dijo que conocía el lugar perfecto y yo, ahora ya convencido de que la realidad siempre es mejor que la fantasía, conduje apresurado hasta aquel paraíso.

A sus 19 demostraba conocer bastante bien los rincones y callejuelas de esta ciudad, lo que además de sorprenderme, me hizo cuestionarme si no había desaprovechado yo la ocasión de ojear los planos de las amarillas en mis ratos libres.

Por supuesto que el nerviosismo se notaba más en mí que en ella. Yo era el inexperto, a pesar de mis 24, aunque eso no hacía más que confirmar que las niñas maduran antes, como me dijeron más de una vez en el colegio. Aunque era la primera vez que se subía al auto de un extraño (o al menos eso me dijo), se desenvolvía con una naturalidad increíble.

De hecho era la Dani (a estas alturas la confianza era tanta que yo pasé a ser su Andy) quien llevaba el ritmo de la conversación. Era ella la que hacía las preguntas y la que sacaba temas para evitar seguir escuchando a Labra, que al parecer no era de su gusto.

¿No tienes reggetón?, me preguntó descolocándome un tanto. Yo apenas sabía que era eso.

Eeemmmm no, le dije, pero no alcancé a terminar antes que ella propusiera escuchar música romántica, para así preparar el ambiente.

En este punto me hice varias preguntas que, sin saber cómo, me respondí al mismo tiempo que contestaba las que me hacía ella. Tengo 24 y soy periodista o intento serlo (¿Quién diablos es esta mina?) No, vivo sólo en un departamento en el centro (¿Hacia dónde estoy conduciendo?) Sí, claro, eso uno lo aprende en el colegio, jajajaja, aunque el mío era sólo de hombres (¿Qué se supone que voy a hacer cuando lleguemos a donde se supone que vamos?)

La confusión en mi cabeza no detuvo los impulsos de mi otro yo semental, así que motivado por saciar mis crecientes deseos corporales seguí acelerando. Ochenta, cien, su mano en mi pierna, ciento veinte, su respiración en mi oreja, ciento treinta y la luz roja otra vez. ¿Y si me cobra? No tengo plata. El frenazo me dejó en la misma esquina donde la morena dejaba de moverse y corría ahora a un auto que enfrente le prendía las luces. Maldito sueño. Labra todavía gritaba "bésame, una y otra vez".

1 Comentarios:

Blogger Verónica Reyes Serra dijo...

??????????????????????????????????????????????????????????????????????

:(

Quiero creer que fue un sueño. Que pena me daría saber que fue un hecho consumado.

1/8/05 06:07  

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