lunes, junio 13, 2005

Cambio de hogar

Me cambio de casa. Así no más, como de la noche a la mañana, dejo mi humilde cuchitril ya colapsado con tantos libros, discos, diarios, revistas, devedés y cachureos varios, varios, varios, desde una varilla para revolver el ron del liguria - que guardo por su profundo significado emocional- hasta la colección de autitos de copec que "conservo con cariño" - así como la canción de las cartas- desde que era cabro chico.

Hoy me doy cuenta de que mi manía por conservar todo - súmese a lo anterior algunos tickets de conciertos y partidos de fútbol, las camisetas de varios clubes, el zapato de fútbol (uno sólo) que usé alguna vez que jugué en Colo Colo, una heineken que nunca me tomé, las credenciales que me abrieron muchas puertas, un pulpo de peluche que me regaló mi hermana, un vasito de tequila que me trajo mi partner de México.....- esa manía es ahora mi gran conflicto a la hora de emigrar.

Necesito cajas, muchas, y tiempo, bastante. Aunque ya lo decidí: voy a empezar hoy mismo, una vez que termine este bloggeo. Comenzaré por sacar los posters, ésos que me recuerdan que todavía soy bien cabro chico, pero que no había removido porque no había encontrado una buena razón para hacerlo. Ahora tengo una.

Luego removeré todo lo que está colgado en las decenas de clavos con los que alguna vez castigué las húmedas murallas de mi hogar. Del concreto a las cajas de cartón saltarán mi colección de autitos que ya mencioné, diez o doce cuadros con fotos varias, la cámara fotográfica y un par de jockeys que nunca usé, y también la raqueta de tenis que usé una sola vez, cuando el chino fue número uno y quise ser tenista.

A las cajas también caerán cintas de vhs, carpetas llenas de recortes de diarios, unas tres o cuatro pelotas de fútbol - entre ellas el gran hinchapelota-, dos más de básquetbol, mi guitarra - no, ésa no la meteré en una caja- dos pares de zapatillas y dos de zapatos, los chuteadores y las de baby, y también el johnny black label, el capel 40º en botella del moai y el barceló dorado.

La ropa la meteré en bolsos y todo lo demás - la tele, el dvd, el equipo de música, el vhs, la lámpara (de vital importancia cuando la lectura me ayuda a conciliar el sueño) el velador lleno de otros tantos cachureos, la mesa-escritorio, el notebook y el piso negro sin respaldo- todo eso se irá a la pieza de mis hermanos. No sé como haré para hacerles un lugar ahí, pero ya veremos, por último la tele la ponemos en el suelo.

Y mi cama... mi queridísima cama, confidente de sueños y realidades, amiga en períodos de cansancio y depresión, enemiga cuando le daba por crujir, lecho reponedor de carretes amnésicos, lugar de reflexión en domingos de ocio, taller de práctica en encuentros amorosos... Creo que mi cama la desarmaré con cuidado y aprovecharé de apretarle sus tornillos y ajustar su desgastado somier, además de maquillarla quizás con un buen barniz.

Aún no me cambio y ya espero ansioso el retorno, con un piso nuevo, con murallas secas y con olor a pintura. Pero queda tiempo para eso. Mientras dormiré en el suelo en el hogar de mis hermanos que es algo más grande y está contiguo al mío y frente al de mis padres.

Mi hogar era la pieza de la empleada y hoy, luego de varios años y cientos de cachureos, es parte de mi mismo. Me costará aceptar este lapsus.

2 Comentarios:

Blogger chongo dijo...

wau! algo deve pareserce mi pieza con la tulla, yo llevo 10 años en mi actual casa y dos piezas de recurdos hay, deves en cuando el aburrimiento me recuerda que podria ordenar un poco y botar lo qye ahora es menos importante, tristeza me da al boras papeles que alguna ves fueron importante y qye ahora solo me sirven para reciclarlos.

13/6/05 23:06  
Blogger Verónica Reyes Serra dijo...

"... taller de práctica en encuentros amorosos..."

Mi amor: ¿este también es un cuento?

18/8/05 01:18  

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